El compromiso de Cecilia Ruiz, la médica que asiste a los bomberos porteños en emergencias extremas

El compromiso de Cecilia Ruiz, la médica que asiste a los bomberos porteños en emergencias extremas

Desde 2022, la subteniente de la Unidad Médica de los Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires desafía el peligro para asistir a quienes combaten incendios, derrumbes y explosiones. Su experiencia en el operativo del derrumbe en la calle Cramer, en Belgrano, dejó una huella imborrable.

La vocación de Cecilia Ruiz por la emergencia se manifiesta en cada una de sus jornadas laborales. A sus 38 años, la médica nacida en Santiago del Estero dedica su vida a salvar a otros, ya sea en el hospital donde cumple guardias de más de 22 horas o en su labor con los bomberos porteños. Su rutina extenuante incluye turnos de 24 horas en la Estación Barracas, donde forma parte de un equipo especializado que brinda asistencia médica en situaciones críticas. "Poder ayudar a los que trabajan en la zona de impacto es un sueño", asegura.

En agosto de 2023, un derrumbe en una obra en construcción en el barrio de Belgrano la puso a prueba. Un obrero quedó atrapado bajo los escombros y Ruiz, sin dudarlo, se metió por un hueco angosto para estabilizarlo. "Uno de los rescatistas del Grupo Especial de Rescate grita que veía una mano inmóvil... Me metí, le coloqué una vía y le pasé morfina", relata. "Cuando lo sacamos, salió como si nunca hubiera tenido un techo sobre su pierna". El episodio quedó grabado en su memoria como uno de los momentos más impactantes de su carrera.

A lo largo de su trayectoria, Ruiz intervino en operativos de alto riesgo, como el incendio en Villa Devoto donde un bombero sufrió una caída mientras rescataba a una mujer. "Parecía estable, pero noté que tenía signos de confusión. No dudé y ordené su traslado inmediato al hospital", recuerda. Su rápida acción fue clave para evitar un desenlace fatal. También participó en un incendio en Palermo, donde su observación salvó a una mujer sorda que no había escuchado la alarma ni los gritos de evacuación. "Salí corriendo a avisar a los jefes y la encontraron dentro del departamento, sin haberse enterado de nada".

El trabajo en la Unidad Médica de los Bomberos de la Ciudad requiere una preparación física intensa. Ruiz entrena cuatro veces por semana y utiliza un chaleco de diez kilos para simular las exigencias del trabajo en operativos. "Imaginate subir diez pisos con eso encima y atender a un paciente en crisis", explica. Además, se encarga de la salud de sus compañeros: "Les pregunto si tomaron agua, si hicieron su chequeo físico... Una vez le detecté un problema de cadera a un compañero que había sido mal diagnosticado desde los 22 años. Hoy, después de la cirugía, me escribió para decirme que volvió a caminar sin dolor".

El compromiso de Ruiz y su equipo no pasa desapercibido. El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, reconoció su labor y destacó: "Los bomberos son un ejemplo de vocación de servicio y dedicación. Es una enorme tranquilidad contar con este equipo médico, que está siempre preparado para ayudarlos cuando más lo necesitan". Actualmente, la unidad cuenta con siete médicos y siete bomberos, además de una ambulancia de alta complejidad. "Nos falta un enfermero, estamos viendo cómo sumarlo y que se integre con el equipo", señala Ruiz.

Siempre en busca de nuevos desafíos, considera especializarse en Medicina del Deporte para mejorar el acondicionamiento físico de los bomberos. "Su estado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte", sostiene. Además, integra un equipo de vuelo sanitario, donde también es tripulante.

A pesar de la exigencia de su trabajo, Ruiz encuentra en la emergencia su máxima realización. "Yo me imaginaba trabajando en un consultorio, pero me aburría", confiesa entre risas. "La emergencia me atrapó. Saber que podés hacer la diferencia en un instante es algo incomparable". Con 38 años y una carrera marcada por la adrenalina, no se detiene: "Escucho una sirena y ya pienso que estoy atrás de ellos". Para ella, salvar vidas no es solo un trabajo, sino un sueño cumplido.